sábado, 30 de diciembre de 2017

2017

Este año que está a punto de acabar, me ha dejado muchas cosas, la mayoría buenas. No voy a hacer balance, si no un resumen.

En enero nació mi tercera nieta, Almudena, por lo que el 2017 ha entrado en los años importantes de mi historia personal. Con mi hija de baja maternal y después de excedencia, he disfrutado de unos meses preciosos en los que he vivido con ella momentos inolvidables, que será muy difícil que se repitan.
Mis tres nietas me han llenado de risas y alegrías. Hemos compartido juegos, paseos, cuentos, baños en la piscina y en la playa. No me canso de ellas, aunque me agoten.
En el capítulo de los viajes, he ido, como cada año, a Cantabria, disfrutando de familia y amigos. Pasé unos días inolvidables en Pisa y Florencia, fui a Valencia, Oliva, San Juan y Ávila, visité Córdoba en un viaje maravilloso y acabé mi particular ruta viendo Málaga vestida de Navidad.
Me he implicado en dos presentaciones de libros, con los nervios que supone vivirlas desde dentro, ayudando en su preparación y siendo cómplice de bonitas sorpresas para cada una de las autoras, Mayte y Pilar. Para mí ha sido una satisfacción, tanto el que hayan sido un éxito como consolidar una bonita amistad con estas dos brujillas y con María José, la tercera bruja, abuela como yo. Víctor y Mercedes también se merecen ser nombrados en este resumen de mi año, porque han ocupado muchos momentos importantes de esta parcela “literaria” de mi vida.
Después del disgustillo que me supuso la falta de interés con el proyecto que habíamos creado con ilusión “Las sepias”, ahora me siento feliz con la nueva revista “Pasar Página” y con las personas que la integramos, con un equipo de redacción modélico, sin malos rollos y consultando hasta la última coma.
Porque no siempre es todo bonito, también he tenido grandes decepciones, con personas de las que no me esperaba que se comportasen como niñas en un patio de colegio. También hubo otras, llegadas de fuera, a las que ayudé desinteresadamente y que se volvieron a sus países sin decir adiós. Pero como de todo se aprende, me quedo solo con lo positivo.
A comienzos de verano se cerró un ciclo de mi vida del que, después de quince años, me gustaría perdurase la relación de amistad y no se quede solo en un recuerdo.
Un año más he cumplido otro aniversario con mi marido, mi chico de siempre, y ya vamos camino de los cuarenta. Me quejo de él, muchas veces no le soporto, discutimos, pero es mi compañero de vida, para lo bueno y para lo malo y siempre está, siempre.
Este blog ha tenido, desde que lo creé, más de treinta y tres mil visitas ¡Increíble! Para mí es un desahogo, una forma de comentar mi día a día, y agradezco muchísimo que la gente me lea. Desde que se me estropeó el ordenador de mesa y me compré el portátil, escribo más porque me lo llevo a donde quiero. Investigo en Internet todos los temas que me llaman la atención y procuro leer un rato todos los días. Creé el blog Recetas para mi hija, con la intención de que mis hijos conozcan mis recetas de cocina, las de mis amigos y las de mi madre y mi abuela. El próximo año intentaré dedicarle más tiempo.


2017 ha sido un año amable. A 2018 solo le pido salud para seguir disfrutando de la vida, que ya es bastante.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Mis lecturas de 2017

Cada año hago un resumen de los libros leídos y de mi impresión como lectora. De los que haya escrito mi opinión, iré poniendo los enlaces por si os interesa conocerla.
Estos son los de 2017:
Comencé con Su chico de alquiler, de Mayte Esteban, porque quería conocer los antecedentes de los protagonistas de Entre puntos suspensivos, que iba a publicarse en breve. La primera me gustó, es un libro cortito, que se lee en una tarde. La segunda me encantó, una historia preciosa.
Marta Rivera de la Cruz hizo un hueco en la política para publicar Nosotros los de entonces. Es una escritora que me encanta y me ha parecido que, en este libro, no ha dado lo mejor de ella. Aún así, muy entretenido.
¿Y si fuera cierto? de Antonia Corrales, me gustó mucho. Creo que el listón estaba muy alto y no me decepcionó nada con este nuevo libro.
El libro de Memory de Petina Gappah. Lo leí porque me lo recomendaron mis amigas brujillas. Es demasiado enrevesado, se me hizo pesado en muchos momentos y el final es abierto, algo que detesto. A pesar de todo, no digo que sea malo, si no que a mí no me gustó.
Patria de Fernando Aramburu, ha sido uno de los libros más leídos del año y, en mi opinión, es impresionante. Me gustó mucho a pesar del árido tema que plantea, tan reciente en nuestra memoria.
Con La dama del Paso he conocido a Marisa Sicilia, y ha sido todo un descubrimiento dentro de la novela romántica: muy cuidada, con fondo histórico, fácil de leer. Más adelante he leído Tú en la sombra, también muy buena, fuera del contexto histórico, actual, diferente a la primera.
Largo invierno enParís de Juan Vilches. Libro recomendado por una amiga lectora y otro autor que he incorporado a mis preferidos. Magnífica historia, muy bien escrita.
Un café a las seis, de Pilar Muñoz, sabía que me iba a gustar antes de leerla. Pilar es de esas autoras que nunca defrauda.
El Noviembre de Kate, de Mónica Gutiérrez, lo tengo que definir como una lectura en la que no te quitas la sonrisa de la boca, como un cuento para mayores.
Azul tormenta, lluvia añil, de A.V. San Martín, otro gran descubrimiento. Un tema tan complicado como el maltrato, escrito con tanta delicadeza que consigue que el lector no sufra.
Todo esto te daré de Dolores Redondo, Premio Planeta 2016. He tardado en leerlo porque me indignó que el premio estuviese adjudicado de antemano. Se puede leer, sin más.
Cervantes tiene quien le escriba, libro de relatos sobre la figura de Cervantes, contado por veinte escritores, entre ellos Víctor Fernández Correas, con La del alba fue. Merece la pena leerlo.
Una de las tres de Mercedes Pinto, me sorprendió por el tema, que no es al que Mercedes nos tiene acostumbrados. No es lo mejor que ha escrito, pero es buena.
A destiempo de Sara Ventas. Con esta autora he ido de más a menos. Me pareció muy original Treinta postales de distancia, me gustó menos ¿Y si no es casualidad?, aunque me impresionó su descripción de Verona, pero este último no me ha convencido.
La reina del azúcar de Dolores García, me ha encantado. He conocido una parte de nuestra historia que ignoraba por completo. Un libro magnífico.
Muerte sin resurrección y Siete libros para Eva de Roberto Martín Guzmán, los he leído seguidos. Muy buenos los dos. Novela negra muy bien escrita.

Tres autores amigos, me han dejado sus manuscritos para leerlos. En total cuatro libros buenísimos que espero pueda, en breve, reseñar en este blog, porque será señal de que han ocupado el lugar que se merecen.

También tengo que citar los relatos que me regalan en Facebook varios autores entre los que destaco los de Pilar Muñoz, Mayte Esteban, Víctor Fernández Correas, Maite Ruiz Sarmiento y los sonetos de Rafael R. Costa.
Acabo 2017 con una lectura que me está apasionando Tengo en mí todos los sueños del mundo de Jorge Díaz, pero no lo acabaré antes del 31, así que entrará en el próximo listado.

¡FELIZ 2018!


martes, 26 de diciembre de 2017

A mis padres

Un año más nos hemos sentado todos alrededor de la mesa la noche de Nochebuena. No os lo vais a creer pero, lo que yo he intentado durante años, que todos me hiciesen coro con los villancicos, sin demasiado éxito, lo han conseguido sin ningún esfuerzo Victoria y Manuela. Manuela ha repartido gorros rojos para todos, han cogido las panderetas, han comenzado a cantar y todos las han seguido. Ha sido una pena que Victoria estuviese malita, porque no ha podido disfrutar, pero el paracetamol le ha hecho efecto suficiente para cantar un villancico y para esperar a Papá Noel con un regalito para cada uno, siguiendo nuestra tradición.
Este año ha sido muy diferente: en enero nació Almudena que se ha convertido en un bebé rollizo que todavía no sabe gatear, pero se mueve reptando por la casa y que, a unos días de cumplir un año, no tiene ninguna intención de caminar. La cuido por las mañanas como en su día hice con su hermana.
Manuela ha cumplido dos años y ha dejado de ser la niña tímida y retraída. Tiene una sonrisa pícara, le gusta bailar y jugar con sus primas.
Victoria se nos ha hecho mayor. Tiene razonamientos de niña grande, le gusta bailar y disfrazarse. Se ríe con ganas y sigue teniendo pasión por su abu.
Victoria y Manuela van al cole pero tienen clarísimo que no es la maravilla prometida. Si hay que ir, se va, pero sin demasiada alegría, aunque luego se lo pasan muy bien.
Pienso muchas veces en lo que habríais disfrutado de esta etapa dulce, con niñas en casa, haciendo que la Navidad, esa que me enseñaste a querer tanto, papá, se perpetúe en ellas.
Sigo con mis proyectos, la revista con un grupo de amigas que, ahora sí, nos entendemos y nos respetamos, mi libro de fotos, que se está convirtiendo en la historia de nuestra familia y en el que me ayuda muchísimo Mayte Esteban, que me corrige día a día para dejar cada relato listo para continuar con el siguiente, hasta la corrección final. Me gustaría que 2018 sea el año en el que quede acabado, pero voy muy lenta con mis cosas.
A mis años estoy aprendiendo mucho, intento corregir los leísmos, las puntuaciones, la forma de redactar, es todo muy difícil pero pongo mucho empeño en ello y disfruto haciéndolo.
Creé un blog de cocina, para publicar mis recetas y que las conozcan mis hijos y he convencido a la tía Patru para que me envíe las que tiene de la abuela y así las voy recopilando. Vamos a verla en verano todos los años, y paso con ella unos días magníficos de paseos y confidencias.
Mamá, he ido a Córdoba. Ha sido un viaje maravilloso empapándome de mis orígenes, que son los tuyos.
Los chicos están muy bien, felices.
Almu se ha incorporado después de nueve meses de baja y excedencia y ha tenido un final de año muy duro de trabajo. Intentamos ayudarla todo lo que podemos pero, aún así, está muy cansada. Terminó el doctorado y ha obtenido la mayor nota posible, sobresaliente "cum laude". ¡Qué orgullosos habríais estado de ella!.
Carlos tiene el trabajo que le gusta, aunque no siempre los proyectos son buenos, ni los horarios, pero está contento desarrollando todo lo que ha estudiado.
Ari, que la incluyo aquí porque Fátima no os escribe, se acaba de independizar y se ha quedado en el barrio. Está feliz con Mario y con su nueva casa, muy pequeñita pero suficiente para ellos dos y para Milka, a la que tiene en custodia compartida con sus padres.
El año que está a punto de comenzar, nos traerá acontecimientos importantes pero no os los puedo contar ahora. Recibiréis una carta especial con todos los detalles.
Podría estar escribiendo mucho más, pero es hora de ir cerrando que tengo que seguir ayudando a los reyes magos con sus compras.
No hace falta que os diga lo que os añoro cada día del año, ya lo sabéis porque sé que estáis ahí, no sé donde, pero sí que estáis cerca de mí.
¡Os quiero!


jueves, 14 de diciembre de 2017

Injusticias por desinformación

Al hilo de un tweet publicado por Marta Querol sobre la reclamación que hacienda le hace a una anciana de 96 años a la que el Ayuntamiento concedió una ayuda domiciliaria dos veces en semana, por considerar este servicio un ingreso como retribuciones en especies, me ha venido a la cabeza lo que le pasó a mi padre.
Cuando se jubiló, le correspondió una pensión muy pequeña, incluido cónyuge a cargo. Había sido autónomo los últimos años y las pensiones para este colectivo eran irrisorias.
Seis años después, mi madre cumplió sesenta y cinco años y fue, acompañada de mi hermano, a solicitar su pensión. Por una serie de circunstancias largas de explicar, en lugar de una pensión de jubilación, le correspondía la llamada del SOVI (seguro obligatorio de vejez e invalidez), por un importe que equivaldría a 250 euros. Mi hermano le preguntó al funcionario de turno si había que realizar alguna modificación en la pensión de mi padre, ya que cobraba por cónyuge a cargo. La respuesta fue negativa, el SOVI no se consideraba (falso) una pensión contributiva.
Transcurrió el tiempo, y un día recibió una carta de la Seguridad Social reclamándole el pago de lo que había estado cobrando indebidamente los últimos diez años, por cónyuge a cargo, con intereses por supuesto.
Le embargaron la cuenta, tuvimos que recurrir porque una pensión inferior al salario mínimo profesional no se puede embargar. Lo pusimos en manos de un abogado amigo, que no cobraba honorarios, pero un año después perdimos el juicio y decidimos no continuar porque, para hacerlo, había que hacer un depósito en previsión de la condena en costas.
La sentencia, la misma que cuenta David González en Twitter «Ignorantia juris non excusat», la ignorancia de la ley no te exime de cumplirla.
Como mi padre no disponía del dinero que le exigían, le concedieron pagar la deuda en cómodos plazos que le descontaban, cada mes, de su ya exigua pensión.
Los funcionarios desinformados, que no sólo no ayudan sino que hacen un grave perjuicio a las personas a las que atienden, abundan en nuestro sistema público a todos los niveles y, como siempre, las consecuencias las sufren otros.

Acabo esta historia contando una triste curiosidad. A mi padre le dedujeron el último pago en la pensión que le abonaron en agosto de 2004 y falleció el 8 de septiembre.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Siete libros para Eva: Mi opinión


Cuando publiqué mi pequeña reseña de Muerte sin resurrección, hace unos días, todos los comentarios me animaron a leer Siete libros para Eva, e hice algo que no suelo hacer, leer dos libros seguidos del mismo autor.

Sinopsis

Cuando en una calurosa noche del verano de 1999, la joven Eva aparece en una gasolinera, malherida y ensangrentada, todo el mundo se sorprende de que siga con vida. Había desaparecido dos semanas antes, tras pasar la noche con un compañero de universidad, y desde el primer momento todas las pistas apuntaban a un crimen pasional. Dos tensas semanas de ausencia, en las que se pondrá de manifiesto lo mejor y lo peor de cada persona relacionada con el caso.

Mi opinión:

Me ha gustado. Me he implicado en la investigación tratando de ser más lista que el autor y conocer, antes del final, quien era el secuestrador y casi, casi, lo consigo, pero unos giros en los acontecimientos hacen que el lector vaya por otro camino y se olvide, momentáneamente, de buscar al culpable.
Me ha gustado muchísimo el perfil que hace de los protagonistas principales de la historia, de la podredumbre política a todos los niveles, de la hipocresía pero, sobre todo, me ha encantado el personaje de Lina, la madre de Eva. Describe a una mujer maravillosa, que se merecería una novela para ella sola. De Lina es una de las frases que más me gustó «La peor ceguera no es la de la persona que cierra los ojos a la realidad, sino la de quien se acomoda a soñar en blanco y negro»
Sólo puedo ponerle un pero que no explico mejor para no hacer spoiler, le sobran los párrafos finales.

Muy buena novela.

Los siete libros elegidos por el secuestrador, que dan título a éste del que hablo, son también muy recomendables.


domingo, 3 de diciembre de 2017

Córdoba, ciudad de sensaciones


Pisar tierra cordobesa es recordar mis raíces. Mi madre y mis abuelos nacieron en Rute, villa que se extiende en la ladera de la Sierra de Rute, a noventa y cuatro kilómetros de la ciudad que hoy visito.
De Córdoba me gusta todo pero, para mí, es un lugar de sensaciones. Las que me trasmite el río Guadalquivir, sus patios y su historia.
Cuando visito cualquier sitio me gusta empaparme de su pasado. Al cruzar el Puente romano, desde la Torre de la Calahorra, en la que me imagino vigilando a los musulmanes protegiéndose de los reyes cristianos, hasta la Puerta del Puente, estoy recreando en mi cabeza veinte siglos de historia.
La entrada a la Mezquita, a través del Patio de los Naranjos, con esa mezcla de olores, es otro viaje al pasado. El bosque de columnas de su interior, único en el mundo, y por el que yo imagino paseando a Abderramán I. Porque aunque en la Mezquita hay parte cristiana con arquitectura gótica, renacentista y barroca, a mí me hace evocar nuestro pasado andalusí.
Por la judería, sus estrechas calles me envuelven y me pierdo en ellas.
¿Y qué decir del Alcázar de los reyes cristianos? En sus jardines veo a Isabel la Católica con sus pesados ropajes y rodeada de sus damas, que guardan una distancia prudente, porque lleva un libro entre las manos y le apetece leer en soledad bajo la sombra de algún árbol.
Está cayendo el sol, cambiando los colores que me han recibido al entrar.
Ya de noche, recorro los alrededores de la Mezquita, me adentro en la estrecha calle de Las Flores y paseo hasta la Plaza del Potro, desierta a estas horas, la Plaza de la Corredera, con edificios castellanos y una tenue iluminación, todavía sin el bullicio de os restaurantes. Acabo mi paseo en la Plaza de la Ventilla, una explosión de gente y de color, comienzo de la Córdoba moderna, con su recién inaugurado mercadillo de Navidad.
No puedo acabar este resumen sin comentar una cena con espectáculo flamenco, a la que yo era muy reacia y que, sin embargo, me ha calado hasta lo más hondo, sobre todo el joven guitarrista Blas Martínez, toda una promesa de futuro.

Ciudad de embrujo para ser sentida, para ser querida, para ser recordada.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Córdoba: Un paseo por la ribera del río.


Una de las cosas que más he disfrutado de mi reciente visita a Córdoba, han sido los paseos por la ribera del Guadalquivir.
Desde el Puente Romano hasta el de San Rafael, es un paseo relajado, sin gente, disfrutando de una zona protegida, los Sotos de la Albolafia, con innumerables plantas de diferentes colores en esta época de otoño. Leo que se pueden avistar hasta ciento diez especies de aves diferentes, entre las que se encuentra el águila pescadora.
Ambos lados los he paseado de día y de noche. La noche, envuelve la zona con una iluminación suave, que invita a las confidencias, aunque también nos cruzamos con mucha gente caminando deprisa o corriendo con ropa deportiva.

Durante la mañana, la marabunta de turistas en la avenida del Alcázar, dificulta el camino, ya que aquí paran muchos autocares, por lo que es más agradable caminar por la avenida de fray Albino, además de tener unas vistas espectaculares del Puente romano, La torre de la Calahorra, la Mezquita y el Alcázar de los reyes cristianos. Por supuesto hay que repetirlo de noche.
Los reflejos en el río cambian según van pasando las horas, las fotografías son muy diferentes, el color del agua e incluso el color de la piedra romana.
Si caminamos hacia el puente de Miraflores, además de poder fotografiar desde el otro lado, conoceremos la zona de restauración más moderna, los lugares donde se ha intentado fusionar la cocina andalusí, con la moderna cocina de diseño y, en sus terrazas, agradables zonas para tomar una copa.

Y llega la puesta de sol, esa hora mágica que dura unos minutos, en la que se nos va escondiendo la luz dejando unos reflejos increíbles en el agua del río y en el cielo cordobés.

Este pequeño paseo es uno de los rincones más bellos que me he encontrado.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Paseando por Ávila


Hace tiempo que tenía pendiente volver a Ávila, pasear haciendo turismo, despacio. El pasado trece de Octubre fue la fecha elegida.
No me había dado cuenta de que el domingo 15 se celebra el día de Santa Teresa, patrona de la ciudad, por lo que todo Ávila estaba vestido de fiesta.
Al dejar el coche en el aparcamiento de la plaza de Santa Teresa, por ahí inicio la ruta. Esta plaza, también llamada del Mercado Grande, alberga las grandes celebraciones. Sus soportales recuerdan los de otras plazas de otras ciudades. Al fondo la iglesia de San Pedro.
En la casa de la Carnicería, en la propia muralla, decido sacar la entrada para hacer el paseo por su superficie, que está dividido en dos tramos. El primero de ellos, el más largo, lo inicio en este momento, con audio guía (está incluida en el precio), empapándome de la historia de esta ciudad. No voy a relatar todo lo que vi, porque sería muy largo, sólo deciros que hay que hacer este recorrido porque es la única forma de tomar conciencia de lo aquí ha ocurrido, de la forma de vivir de sus gentes a lo largo de los siglos, de sus diferentes barrios de los que se tiene, desde las alturas, una magnífica perspectiva, de sus iglesias y sus palacios y, por supuesto, de la Catedral.
El paseo me maravilla y me detengo más de lo que tenía previsto por lo que se me echa encima la hora de comer. Salgo junto al precioso Parador ubicado en el palacio de Piedras Albas del siglo XVI. Uno de los muchos palacios adosados a las murallas.
Aunque parece que me he alejado mucho, enseguida me doy cuenta de que en Ávila todo está cerca. Camino poco hasta llegar a un rincón frente a la capilla de Mosen Rubí, que me agrada para comer antes de adentrarme en todo el centro. Comida típica y bien cocinada. Una pena las patatas revolconas que tengo que devolver por estar demasiado picantes, incomibles.
Continúo mi paseo, contemplando de cerca algunos de los monumentos que he visto desde arriba, como la Basílica de San Vicente.
Mi siguiente visita es la Catedral. Para acceder al interior también hay que pagar, pero creo que merece la pena. Se considera la primera catedral gótica de España. La piedra arenisca ferruginosa, conocida como «piedra sangrante» es una de las cosas que más me llama la atención. En general me parece magnífica y poco mencionada entre las grandes catedrales españolas. Aunque yo no lo hago, se puede subir a la torre para contemplar las vistas. Todo su entorno tiene mucho encanto.
En la ruta que me he fijado llego a la iglesia convento de Santa Teresa, para lo que atravieso bonitas calles y plazas, sin dejar de contemplar la muralla. La más importante, la plaza del Mercado Chico o plaza Mayor.
El mirador al que se accede a través de la Puerta de Santa Teresa, me ofrece una magnífica panorámica del valle de Amblés. Entro otra vez en el recinto amurallado por la Puerta del Rastro.
Me queda visitar el segundo tramo de la muralla y quiero intentar fotografiar la puesta de sol, aunque todavía anochece demasiado tarde.
Este segundo tramo, el más corto, me permite contemplar la Plaza de Santa Teresa en todo su esplendor, el horroroso edificio diseñado por Moneo, y la cabecera de la catedral. También hay una bella panorámica de la plaza de Adolfo Suarez, con una fuente en la que se reflejan los rayos de sol.
Es viernes y esta zona se está llenando de gente, es hora de abandonar la ciudad, no sin antes comprar unos dulces típicos que me recomiendan, que no sean las yemas de Santa Teresa, que no me gustan.

Volveré porque es uno de esos rincones con encanto que no me canso de visitar.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Manuela cumple dos años

Querida Manuela:
Hace muy poquitos días que has cumplido dos años y esta vez sí que has tenido noción de que algo diferente ocurría.
Has cambiado mucho, y no me refiero a físicamente. Te has convertido en una niña más sociable, que disfruta en la escuela infantil, jugando con sus compañeros y que corres al encuentro de la gente querida para darles besos y abrazos.
Hablas poco pero tienes una expresividad en la cara que te hace ser comprendida con pocas palabras. Te ríes por todo, aunque también tienes un carácter fuerte y quieres imponer tu voluntad, o al menos lo intentas.
Te gusta muchísimo hablar por teléfono, en tu idioma, del que no tenemos traductor, y escuchar una y otra vez los mensajes de voz que te enviamos.
Te encanta mirar como papá hace construcciones, con la meticulosidad que le caracteriza, para luego destruirlas con una patada y una enorme carcajada.
Te gusta cantar, bailar y disfrazarte. El día de tu fiesta te vistieron de princesa con una capa con estrellas y en la escuela infantil te coronaron y  tus compañeros te cantaron el cumpleaños feliz.
Pensábamos que eras pequeña para los álbumes de cromos, pero te encanta pasar las páginas del de Gorjus que te regalé, y buscar el cromo del perrito, al que das un beso. Tú los llamas pegatinas y te tiene que ayudar mamá, porque los pegas en cualquier sitio, pero disfrutas abriendo los sobres y rellenando huecos.
Con tu prima Almudena, la bebé, tienes verdadera pasión, aunque no te gusta que papá la tenga demasiado tiempo en sus brazos. Tu papá es tuyo.
Tu sillita de pasear muñecos te sirve para ir recogiendo todo lo que encuentras en el suelo y te gusta. Se puede encontrar en ella un muñeco, una galleta, una fruta y casi cualquier cosa que quepa. Por eso han decidido ampliar el volumen y regalarte un coche de capota, para que te quepa todo.
Has descubierto lo divertido que es hacer puzles y mirar cuentos, aunque te gusta más que te los lea mamá.
Disfrutaste con tu fiesta, con las celebraciones y con los regalos. La guinda fue la bicicleta que te regalo la tía Almu, tu primera bicicleta, a la que te subiste sin dejarnos quitar las cintas y lazos de regalo.
Así eres, una niña feliz que no recordará nada de lo que te estoy contando porque eres pequeña para tener recuerdos, pero para eso están mis cartas.

¡Un millón de besos!

Muerte sin resurrección: Mi opinión

Ya sabéis que yo leo a mi ritmo, voy cogiendo de mi lista de pendientes según me va apeteciendo en cada momento y esta vez he elegido éste, me apetecía novela negra.
Conocía a Roberto Martínez Guzmán leyendo Café y cigarrillos para un funeral, el segundo caso de la inspectora Eva Santiago, pero que para mí era el primero. Es una novela corta que me leí en una tarde, me gustó.
La que he leído ahora es el primer caso de la inspectora, una mujer agradable, una profesional que parece poner su trabajo por delante de su vida personal. Me ha gustado el personaje aunque la protagonista indiscutible del libro es la asesina.

SINOPSIS: 

Una serie de asesinatos amenazan la tranquila ciudad de Ourense, sin aparentemente relación alguna entre ellos. Pero una señal de identidad de la asesina deja claro que se trata de la misma persona, Emma, una chica sumamente inteligente con un plan elaborado y un motivo que la lleva a actuar de esa forma. Eva, inspectora de policía, es la encargada del caso. Así comienza una carrera contrarreloj para evitar más muertes.

MI OPINIÓN:

Esta novela es curiosa porque casi desde el comienzo, conocemos la identidad de la persona que comete los asesinatos, también nos damos cuenta a lo largo de la lectura de sus motivos, pero los giros que nos va dando el autor, los diálogos, las explicaciones, nos van introduciendo en la propia investigación,  sabemos más que la policía, nos enteramos de todo antes que la inspectora Santiago y sus compañeros.
La confesión del comienzo, el Domingo de Ramos, nos adentran en una Semana Santa trágica, en Ourense, en la que cada día habrá un asesinato con firma, una pelota de golf junto al cadáver. ¿Podrá la inspectora atrapar a la asesina antes de que complete la semana?
También me ha gustado mucho como el autor ha conseguido que sienta empatía hacia la asesina, la comprenda y me plantee hasta dónde habría llegado yo en sus mismas circunstancias. Una mujer inteligente, fría, calculadora, casi digna de admiración, si no fuese la mala.
Una trama muy bien tejida y un gran final, el que se merece una buena obra, con lo difíciles que son los finales.


Me ha gustado mucho. Muy recomendable.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Los patios cordobeses en otoño


No pensaba que pudiese viajar a Córdoba en noviembre y disfrutar de la visita a los patios cordobeses.
En el barrio del Alcázar Viejo, más conocido por el barrio de San Basilio, todas las casas siguen el tipo de construcción árabe con un patio central. Es además un barrio blanco, de paredes encaladas y calles estrechas.
En el primero que visito, en la calle Martín de Roa, me recibe su propietaria Araceli, que me contó toda la historia de su casa, de su patio, el único que tiene un pedazo de la muralla del siglo XIII integrada en el muro, y que ella ha convertido en un museo con un pozo árabe, aparejos antiguos de labranza que le han regalado anticuarios o que ella ha comprado para decorar su pequeño oasis. Es tan agradable su conversación que se me pasa el tiempo sin darme cuenta.
Mi siguiente visita, el patio de Blanca, es más sombrío y no llama tanto la atención, aunque el tipo de edificación, con una parte de arquitectura cordobesa y una parte de arquitectura castellana, es muy curiosa. También converso un buen rato con Carlos, la persona que me lo enseña, contándome tradiciones cordobesas y el éxito que ha sido «Flora» en su primera edición, un Festival Internacional de Flores.

Mi última visita de esta ruta, el patio de la Costurera, el único que conserva la arquitectura original de la casa, me trasporta a otros tiempos.
Me muestra cada uno de sus rincones, su restauración tras unos años de abandono en el que se habían cubierto los materiales originales, la recuperación de un antiquísimo pozo al que se le calculan 800 años de antigüedad, y una exposición de menaje de cocina antiguo, que merece por sí sola, otra entrada en este blog.

Los tres patios están llenos de flores de invierno y de bellísimas plantas sin flor.
Un último patio, el de la Asociación de Amigos de los Patios de Córdoba, no pude disfrutarlo porque como su visita es gratuita, tenía tanto público que no se podía apreciar.

Pero quedaban más sorpresas porque en el barrio de Santa Marina, me adentro en los doce patios del
Palacio de Viana. ¡Qué maravilla!
Los paseo despacio, admirando las plantas y la arquitectura que los conforman. Me llaman la atención, sobre todos, el patio de recibo y el de los gatos. Este último es el patio de vecinos documentado, más antiguo de Córdoba.
Salgo de allí con la mirada perdida entre tanta planta y con una increíble sensación de paz.
De verdad que no me lo esperaba, y ahora sólo puedo pensar cómo serán estos patios en primavera, cubiertos de flores, y como embriagarán sus olores, tendré que volver para contároslo.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Ruta por el Madrid fantasmagórico y paranormal.



La noche de Halloween, ha sido
la elegida para hacer esta ruta guiada por Tania Mamolar, con los amigos del grupo de fotografía MBN.

Nuestro punto de encuentro, el Palacio de Correos, para estar frente al Palacio de Linares, actual sede de la “Casa de América”.
En este palacio tuvieron lugar unos acontecimientos muy conocidos, cuando se iniciaron las obras de rehabilitación. Se escuchaban voces, y dieron lugar a estudios de “especialistas” y varios programas de televisión.
Pero lo que nos interesa en esta ruta son los fantasmas, y aquí vive Raimundita, hija, ahijada o lo que sea, depende de las leyendas, de los marqueses, que habita en la casa del jardín, y que visitamos casi en absoluta obscuridad.
Se une a nuestro grupo.
Continuamos por el Paseo de Recoletos para llegar a una casa de vecinos frente al teatro María Guerrero, en el que hubo un anticuario “El baúl del monje” con extraños sucesos. Parece ser que las energías negativas del dueño del comercio, inexplicablemente, hacían mover cosas…aquí no se nos unió ningún fantasma.
En la iglesia de San José, en la calle de Alcalá, nos encontramos con el fantasma de la dama de la rosa blanca, que resucitó para vivir su último baile de carnaval, bailando toda la noche con un diplomático extranjero al que luego invitó a visitar esta iglesia en la que estaba esperando el ataúd en el que la enterrarían al día siguiente. La dama, elegantemente vestida, se viene con nosotros.
En la plaza del Rey, en los tejados de la Casa de las Siete Chimeneas, vive el fantasma de la joven Elena, muerta en extrañas circunstancias y cuyo cadáver desapareció. Siglos después, encontraron en el sótano los restos humanos de una mujer junto con unas monedas del siglo XVI. Con su túnica blanca y una antorcha en su mano, se une a nuestra ruta.
Frente al edificio de Telefónica, el que fue el primer rascacielos de Europa, Tania nos presentó a Goyito, el niño que vive entre la planta nueve y la trece. Hace una noche espléndida y también se viene con nosotros.
En la calle de la Montera, casi en la Puerta del Sol, y dado que todo Madrid ha decidido salir esta noche y no se puede caminar, nos paramos en un rinconcito para hablar de Ataulfo, el fantasma del Museo Reina Sofía, que mueve los ascensores sin que nadie los llame y que es el representante de todos los muertos que allí hubo cuando era un hospital. Según nombran al fantasma, se presenta en el grupo, vamos creciendo.
En el Palacio de Correos, el fantasma tuvo que ser “neutralizado” por un sacerdote de la cercana iglesia del Buen Suceso, hoy desaparecida. El sacerdote figura en los gastos de construcción del palacio, en nómina, ya que todos los días acudía para que el fantasma, que plasmaba el descontento de los espíritus porque el arquitecto elegido fuese un francés, dejase trabajar a los obreros y no moviese los andamios. Le hemos caído simpáticos y decide acompañarnos.
En la calle del Arenal, en la iglesia de San Ginés, el fantasma del caballero con su cabeza bajo el brazo, vaga desde hace más de seis siglos, ya que nunca se encontraron a sus verdaderos asesinos. Con cuidado para no perder la cabeza, decide pasear con nosotros hacia la Plaza Mayor.

Qué decir de esta plaza, a la que accedemos a través de la antiguamente llamada calle de la Amargura, por donde entraban los reos que iban a ser ajusticiados. Muertos por condena, por alguno de los incendios sufridos, tienen un fantasma que los representa a todos, Cirilo. Con una sonrisa burlona, se queda para acompañarnos en lo que queda de ruta.
En la calle de Sacramento, el fantasma de la doncella que llama al soldado desde el balcón, con el que vive una noche de amor. Al amanecer, el soldado sale con tanta prisa ante el inminente cambio de guardia, que olvida su espada. Cuando vuelve a por ella la casa está abandonada y su espada oxidada junto al lecho. Lo considera una señal divina y abandona su vida disoluta. Nuestro grupo crece.

Nos hemos alejado del mundanal ruido, estamos solos en el viejo y bello Madrid, en una noche espléndida de otoño. El fantasma del Marqués de Cañete, asesinado por un criado y de cuya muerte fue culpado un fraile, nos está esperando.
No podemos pasar de largo el Convento de las Carboneras, con un fantasma de la nobleza, su fundadora, Beatriz Ramírez de Mendoza, que acudía a rezar y al refectorio cada día. Tan egregia dama no duda en continuar con nosotros el paseo.
Se está haciendo tarde pero nos queda la Plaza de Oriente, a la que llegamos entre callejas con poca luz.
En esta plaza, antiguo campo de espíritus, brujas y fantasmas, nos cuenta como las figuras trepaban por las paredes y se aparecían a los obreros durante la construcción del palacio, también lo hicieron en los sueños de Isabel de Farnesio. Yo los imagino en plan simpático, con cara de diablillos.
Es la hora de despedirse, nos hemos alargado hasta casi las doce, y las brujas están empezando a sobrevolar con sus escobas. Tania nos hace un resumen de todo lo visto y escuchado, y recibe un merecidísimo aplauso. Al fondo se oyen unos ruiditos, unas risas, unas despedidas, unas sombras… ¿Me lo habré imaginado yo?

Magnífica noche y agradable compañía, no puedo decir más.