jueves, 24 de octubre de 2013

¡¡¡Que paliza más tonta!!!

Llega un momento en la vida de muchas mujeres, en que nuestro cuerpo cambia, nuestro armario se llena de calorías que nos estrechan la ropa por las noches, y empezamos a vernos menos atractivas.
No se puede seguir creciendo a lo ancho porque no es bueno para nuestra salud física, ni mental.
Yo he probado varios regímenes, que no valen para nada, porque en cuanto los dejas viene el famoso “efecto rebote”.
Entonces reordenas tu alimentación, haces cinco comidas, huyes de grasas e hidratos y dejas el alcohol.
Yo, a estas alturas, también dejé el tabaco, porque ya que te conviertes en una mujer con hábitos sanos, mejor hacerlo bien.
Y, para seguir los consejos médicos, caminas una horita todos los días.
Te empiezas a encontrar mejor, no te fatigas al subir escaleras, no se te hinchan las piernas…..
Pero de adelgazar, nada de nada.
Las dos tallas que has ganado, no se pierden.
Tienes que hacerte con un vestuario nuevo, sueltecito. Buscas las tiendas que tienen ropa adecuada, nada fácil, por cierto. Si pasas de la talla 44 directamente estás vetada para el ochenta por ciento de los comercios y no es fácil vestirse un poquito moderna.
Poco a poco, vas aceptando el cambio. Te fijas en las que tienen tu misma edad, e incluso menos años y ves que están peor que tú. (Las que están mejor, no se mencionan)
Y un buen día, aprovechando que ahora tienes más tiempo, decides dar un paso más: Ir al gimnasio.
Poca cosa, dos o tres días a la semana a una clase con monitor, de stepp, tonificación y fitness.
Te compras ropa deportiva, con la que te ves más bien adefesio y a hacer ejercicio!!!!
Pasadas unas semanas, has hecho amigas en el vestuario, se te ha pasado el miedo al ridículo, te diviertes el rato que estás, pero……. no has perdido ni un gramo, porque la grasa que pierdes se convierte en músculo, que pesa más.
Te encuentras mejor, orgullosa de ti misma, pero con la misma talla. Y cada día, cuando acaba la clase te repites lo mismo: “Que paliza más tonta”



miércoles, 9 de octubre de 2013

La justicia existe pero.....

La justicia existe, pero no siempre es justa.

Hace más de cinco años, a una persona muy cercana le hizo una visita la policía judicial y le detuvieron por falsificación de varios artículos de una firma de joyería española.
A las pocas horas, le dejaron libre con cargos.
Durante la investigación se pudo demostrar que él no fabricaba, compraba en Italia e importaba a España, distribuyendo a diferentes joyerías.
Se pudo demostrar que en ningún momento había pretendido falsificar, porque no lo vendía con el nombre de la firma, sino con el suyo propio y siempre con facturas legales.
Pero a los poderosos abogados de los poderosos denunciantes les dio igual. Solicitaron una multa millonaria y dos años de cárcel.
El fiscal, por si la sentencia le inculpaba, ordenó un aval judicial que le inmovilizase la cantidad solicitada por los abogados de la parte contraria.
Además de inmovilizar los ahorros de toda una vida, a este pequeño empresario le quitaron el sueño, a su mujer la sumieron en un estado de ansiedad permanente y esto, añadido a la profunda crisis que estamos viviendo, todavía peor en el sector de la joyería, hizo que estuvieran a punto de “tirar la toalla”, dejarlo todo, pero no lo hicieron porque era su único medio de vida.
Durante cinco años, todos los que le conocemos hemos creído en su inocencia, pero eso no servía de nada.

Hoy, la sentencia es firme: Inocente de todos los cargos.
Por supuesto ha sido una alegría y un descanso.
Pero pienso que la justicia no es tan justa porque estos cinco años no se los pueden devolver, porque la presunción de inocencia no funciona con la gente humilde, porque el dinero inmovilizado le ha hecho que su negocio se paralice parcialmente por falta de liquidez.
Podría iniciar un proceso judicial para exigir daños y perjuicios, pero al precio de las tasas y de los abogados, prefiere dormir tranquilo aunque le hayan “robado” cinco años y medio de sueño.

Y me da rabia porque leo las sentencias y las imputaciones que cada día salen en todos los medios de comunicación y  no creo que se les trate cómo trataron al protagonista de mi historia, simplemente porque son poderosos, por lo que queda demostrado que la justicia no es igual para todos.


Aún así, hoy es un día para celebrar que la Justicia existe.